21 ago 2009

El Dios sin Corazón


Ilustracion de Vampire Hunter D
Artista: Yoshitaka Amano







Cancion: The time its running out
Autor: Muse





El dios sin corazón es un cuento que empecé a escribir hace muchos años, nació en mis días de universitario, para una materia sobre la creatividad que no me acuerdo ni como se llamaba, nos daban 10 palabras al azar y sin conexión unas con otras y con ellas debíamos concebir algo, en mi caso fue una historia bastante bizarra sobre un dios con un serio problema existencial, al principio conto con solo 3 hojas, pero a lo largo de los años y conforme le escribía poco a poco cosas, evoluciono en una obra un tanto más completa y aun mas “mafufa”, les dejo el prologo y el primer capítulo, que no son más que introductorios a la obra, presento estos porque son a los que menos les he hecho cambios, el resto de los capítulos sigue reescribiéndose conforme me dan mis ataquitos de escribir, y aunque tengo la mala costumbre de dejar obras inconclusas, esta apunta para no solo ser mi cuento más completo, si no a ser el único verdaderamente completado, estaba escribiendo una disque novela, pero la neta aun no estoy listo para escribir eso, a mi se me da mas las cosas raras como este cuento, aunque sin duda algún día espero terminar (después de todos los cuentos que tengo inconclusos) aquella novelilla que he dejado archivada y que titule lluvia escarlata, o al menos la terminare algún dia para mi, en fin espero que lo disfruten, buen viento y buena mar para todos.


EL DIOS SIN CORAZÓN
Por Manuel Jesrrel Martínez Rivera


PROLOGO
La Oda del Ocaso.

“Que juzguen los más sabios si fue bueno, o si fue malo, pues el bello y perfecto su voz entonces alzo, ¿perdiste el camino o que te impulso?, abrazando un fuego en el alma su puño levanto, el bello y perfecto con certeza hablo. ¡No más!, exclamo su dulce voz, así entonces, a hermanos y hermanas un mundo separo, el bello y perfecto su fin sentencio.”

“Como una infección la idea se engarzo, en la estasis perfecta esta floreció, en cambios de caos el orden muto, jóvenes rebeldes, su hiel desbordo, rompe el anciano en su orgullo, ciego y enfurecido, muerte al infinito, muerte al imperfecto maldecido, libera entonces el fuego de guerra hasta el confín de las eras”

“Hermanos y hermanas en guerra sin fin, llora el cosmos por la sangre derramada, llora por las heridas dadas, llora el imperfecto maldecido, condenado por el fruto de su cosecha, hermanos y hermanas en guerra sin fin, el bello y perfecto agoniza al fin, el cosmos resuena en un réquiem fantasmal, muy pronto llegara el final”

“Fue pues así, sin sentido y fatal, el cosmos lloro, aunque nadie escucho, desesperado, sumido en arcadas de dolor. No hubo un gran estruendo, ni siquiera un susurro, no hubo arrepentimientos ni lamentos, hermanos y hermanas en guerra sin fin, lagrimas corrían, cuando él a su alrededor moría, al final solo silencio, y la culpa ahora sin regreso.”

“Luz infinita engulle y arrasa todo a tu paso, mira al sabio estupefacto consciente de su fallo, el universo ha roto su pacto, vuelca tu furia en el ciego e infame, luz infinita, muere y renace, calla ahora al necio y orgulloso, muéstralo al fin diminuto y acabado”

“Al horizonte el alba asoma su brillo, y así cada rincón es bendecido, la ignorancia, orgullo y martirio han encontrado el fin de su camino, sea así el ser infinito hoy maldecido, por siempre marchito, atrapado en su propio delirio, mira por última vez el brillo del alba, mira por última vez la sangre en tu espada, guarda tu opinión, pues no importa nada, hoy ser infinito se acaba tu estancia, este fue tu ultimo mañana”







CAPITULO I
El dios sin corazón

“Soy lo que soy, pero… ¿Cómo se que lo soy, y si no soy lo que soy?, entonces… ¿que soy?


En un tiempo perdido a los hombres y en lugar solo conocido por los eternos, existió un ser, tan sobrenatural en su esencia, que muchos de nosotros solo podríamos llamarlo o definirlo como un dios, si tal como lo oyes, un dios, de esos que parten montañas, abren los cielos y mares, detienen el tiempo y demás muestras de efectos inverosímiles para nosotros, pero de una magia tan real y temible que fácilmente blandían los suyos en contra de quines se les oponian, por eso eran dioses después de todo, todopoderosos y esas cosas , aunque ciertamente este dios en particular no era igual a el resto de sus congéneres divinos, no, este dios era uno un tanto peculiar, pues a diferencia de los demás devas, este cargaba en sus hombros un enorme dilema que resolver, y no era uno que pudiera solventar con la simpleza del uso de sus poderes divinos, no era tan sencillo, si lo fuera, este dios no estaría metido en tantos líos, el dilema que tanto aquejaba a este dios del cual te cuento, era uno de esos de naturaleza personal, de esos tan difíciles de resolver tanto para la criatura consciente mas pequeña del universo como para el dios más poderoso, tan grande era este problema para él, que lo había impulsado como un loco en una carrera frenética a recorrer todo el orbe en busca de un remedio, remedio que con cada punto que avanzaba parecía cada vez mas y mas difícil de encontrar.


Pero entonces, ¿Cuál era el problema de este dios, que era tan pero tan difícil de resolver? Bueno, no es algo sencillo de explicar, pues verás, su problema es que él no tenía un corazón propio, y no me refiero a ese órgano noble que bombea la sangre por nuestro cuerpo, ya que no sabría decir si siquiera los dioses poseen algo parecido, no, a lo que me refiero es que, a diferencia del resto de los seres que nacen bajo la gracia de lo que llamamos vida, el no poseía aquello que lo definiera dentro de ella, ¿a que me refiero?, ¿ a qué te dije que era complicado, verdad?, pues veras, el no estaba ligado a nada como, por ejemplo, el resto de sus hermanos dioses, ni al fuego ni al agua, ni a la guerra ni a la paz, ni a animales ni plantas, no parecía tener un sitio definido en este universo, su pecho además era frio y aunque podía sentir las emociones, que tan naturalmente nosotros disfrutamos, para él no significaban nada, las entendía, pero no podía disfrutarlas o sufrirlas, debido a eso era incapaz de crecer en su interior para él ni para otros, y al ser incapaz de crecer en algún sentido terminaba por ser en verdad una nada, por ello no podrías decir que era vil ni bondadoso, no era suya la luz ni la oscuridad, ni el amor ni el odio, ni la vida ni la muerte, suya era solo la nada y en la nada rondaba, parecía vivir condenado a rondar en matices incoloros y sinsabores de reflejos más bien grises, y así, mientras el firmamento rebosaba del color de vida, el solamente existía como un espectador del mismo y no como parte de él, su nombre, se lo había guardado como hacen todos los dioses, incluso tal vez ya lo había olvidado, pero era conocido simplemente como el dios sin corazón.


Para cuando comienzo a narrarte este relato había ya el Dios sin corazón recorrido infinidad de mundos en busca de ese corazón que tanto anhelaba, sus incontables viajes lo habían llevado a conocer muchos rincones del universo, algunos de una belleza arrebatadora, otros de una maldad innegable, pues el universo, en su vasta enormidad, guarda peligros que harían temblar de miedo incluso a aquellos que se dicen infinitos y el dios sin corazón ya se había jugado la suerte con algunas cuantas vicisitudes que abrían hecho desistir a cualquier otro, aunque dada la peculiar naturaleza de este ser, en toda situación, para bien o para mal, había el dios sin corazón permanecido impávido e inmutable, así había visto los amaneceres multicolor en la galaxia de las almas fractales, hubo danzado entre ellas escuchando su bellísimo canto, pero sin siquiera disfrutar un poco de la calidez de tan sublime visión ni la paz que ofrecía el coro de almas infinitas a quienes tenían la fortuna de escucharlo alguna vez. Había explorado y sobrevivido apenas a la prisión del laberinto del oscuro, sin haber temido jamás, ni sentido pena alguna por las incontables vidas que ahí se perdían, y aunque suene terrible, ni por las almas atrapadas en ese sitio que le imploraban ayuda. Había bebido de la misma rivera del rio de las delicias, sin haber sentido la saciedad y riqueza que este ofrecía a aquellos que disfrutaban de sus aguas. Había incluso, recientemente, compartido el lecho de aquella diosa conocida por algunos como la madre pálida, señora de todas las lunas, quien en una mala jugada del destino, había caído enamorada de este dios sin corazón, pero me estoy adelantando un poco ya que eso te lo contare en un momento no desesperes, volviendo al tema, y viendo a este dios sin corazón después de tantas andadas, lo que podiamos afirmar es que la única constante para este prístino ser, era la pena de que en ningún sitio parecía haber un corazón que pudiera tomar para sí mismo, no existía ese algo que le diera a él aquello que otros daban por sentado, su propio significado, su propia y simple capacidad de realmente ser y vivir.


Comenzaba el a ser consciente que probablemente jamás encontraría eso que buscaba con tanto ahincó, que existiría por siempre con la consigna del derrotado, del abatido y del enjuiciado, que viviría así, en la sombra de la incógnita, de la duda y del sinsabor de saberse con certeza condenado, sin embargo, si algo debiéramos aprender, es que rara vez en esta vida las cosas son tan malas como las vemos, sobre todo cuando el fracaso empieza a nublar nuestras mentes, curioso mal al cual ni siquiera un dios es inmune, y este dios en particular parecía empezar a padecerlo, pero para su fortuna, no todo lo tenía perdido como él comenzaba a creer, ya que los hados del destino, rapases jugueteros encantados de hacer travesuras en nuestras vidas, guardaban unas notas más en sus melodiosas ocarinas para este dios sin consuelo, la cantata de este dios estaba lejos de terminar y algunas sorpresas mas en ella iba a encontrar.


¿Y dónde estaba este dios sin corazón del que tanto te he hablado? Pues en el momento en que nos entrometemos en su vida, viajaba por el cosmos, tan rápido como lo hacen los dioses, sumido en pensamientos de fuga y de escondrijos inalcanzables, pues presto el huía de la furia de nada más y nada menos que de esta gran dama de la que te platique brevemente hace poco, la señora de todas las lunas, aquella diosa que era conocida como la madre pálida, a quien hace poco y descortésmente, este dios sin corazón, había impunemente ofendido, ¿Y qué hizo este dios sin corazón para ofenderla? Podría decir, en resumen, que una dama jamás tomara a buena lid el que se desaíren sus deseos, pero eso sería ser injustos con la gran diosa, pues si en algo parecía ser experto este dios sin corazón era en decepcionar a aquellos que lo conocían. ¿Y qué paso entonces? Para saberlo tendremos que trasladarnos algunos ciclos atrás, a la enorme sala del trono de la morada de la gran madre pálida, donde una figura delgaducha ataviada en ropajes maltrechos y oscuros es presentada en cadenas de blanco vivo ante la soberana de todas las lunas, pero tendremos que hacerlo en otra ocasión porque hoy, preciosa mía, necesitas ya despertar.






CAPITULO II
Aquí estoy

“Ella trata. Ella cree. Ella ansia. Ella suspira. Ella vive”


CAPITULO III
Luna

“A ti que escuchas las palabras, a ti que guardas los anhelos de aquellos sin consuelo, cuyos corazones y plegarias han surcado los infinitos cielos , en noches solitarias buscando un refugio bajo tu luz de plata. ¿Sabes el secreto?”


CAPITULO IV
Brilla, brilla pequeña estrella

“¿Estrellita dónde estás? ¿Acaso no deseas titilar? ¿Estrellita dónde estás? ¿Algún día tu luz me abrazara?”






2 comentarios:

  1. hola :]

    me gusta tu sitio. No he podido leer mucho, pero ten en cuenta que estaré por aquí. Un beso :]

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  2. Desde mis BLOGS:

    --- HORAS ROTAS ---

    y

    --- AULA DE PAZ ----

    quiero presentarme

    en esta nueva apertura

    del eminente otoño.

    Tiempo que aprovecho

    ahora para desear

    un feliz reingreso en

    la actividad diaria.

    Así como INVITAROS

    a mis BLOGS:

    --- HORAS ROTAS ---

    y

    --- AULA DE PAZ ----

    con el deseo de que

    estos sean del agrado

    personal.

    Momentos para compartir

    con un fuerte abrazo de

    emociones, imaginación y

    paz. Abiertos a la comunicación

    siempre.


    afectuosamente :

    UTOPIA


    jose

    ramon…

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