26 nov. 2009

Recopilación


Fotografia: Jhon Peter Wilkin







Cancion: Corte porteño
Autor: Walter Giardino





Este post es para hacer una recopilación de algunos poemas que he escrito y que en lo personal me han gustado bastante, también es una excusa para actualizar el blog sin subir material nuevo porque no he terminado nada últimamente ja ja ja, en fin ojala y les guste y si ya habían leído algunos de ellos pues espero y que les vuelvan a gustar ^_^, y si nunca les gustaron ps jodanse ja ja ja.

La Princesa Pérdida
Por: Manuel Jesrrel Martínez rivera


Libre, brillante, y desquiciada Cual hojarasca en la hondonada Gritas y lloras, en ecos rasgados de tu alma condenada.

Me envuelvo en sensaciones de consuelo y palabras sin fundamento La realidad da un vuelco, perdida en acertijos, que vuelven el sinsentido mi único consorte, en un viaje por miles recorrido y por ninguno comprendido.

Miras atreves de cristales brillantes, de colores cambiantes envueltos en el llanto de recuerdos vivos en la estela del presente y del mañana, miras a sombras perdidas hace tiempo ya marchitas, miras ,pero no ves, miras desde el balcón en la cornisa de tus pesares.

Baja, te invito, el sol brilla tranquilo para aquel que desea recibir su brillo, desempaña esas gemas del alma, malbaratadas por la suerte del infame, baja y acompaña mi alma, mira al fin princesa perdida, y con suerte, tal vez me mires a mi.


El canto de las Hadas
Autor: Manuel Jesrrel Martínez Rivera


El ayer descansa postrado tras de ojos cansados, fijos en
el orgullo de las eras y el azote del tiempo.

¿A dónde se ha ido el canto de las Hadas?
Cantan presas del delirio de un mundo que las ha olvidado, bajo sonrisas
trasmutadas en gestos incoloros, y la justicia de los pocos.

Cantan voces perdidas, la sonata del ayer, de rostros olvidados y luces extinguidas bajo el halo del ignorante y egoísta, cantan, cantan de esperanzas, hoy y siempre, en el tiempo atrapadas.

Despréndete egoísta, despréndete , Escucha las voces del mudo, mira con los ojos del ciego, acalla tu voz y escucha el cuento del viejo, el trinar del ave, la risa del niño, el llanto del mundo…
Detente, detente y escucha... escucha el canto de las hadas.


Materia Humana
Por: Manuel J. Martínez Rivera


¿A dónde van los sentimientos?

Perdidos entre añoranzas vanas al galope de un latido
Buscando al fin escapar de sueños heridos y ecos vacíos Descansa en paz dulce corazón, escapa al fin triste mártir maldito.

¿Y entonces a donde vamos?

Con los ojos cerrados tentamos a ciegas deseando encontrar la realidad ajena Paredes se elevan, pasillos se cierran y solo al final nuestra mente vuela Escapa perdida, inocente e ilusa, ahogada en alcohol y risas insulsas.

¿Y que queda al final?

Solo el frió amanecer de la verdad negada, réquiem solitario de una rosa mancillada en lagrimas de sangre y labios resecos del elixir de la noche eterna.


Dioses eternos no lloren por mi, criatura mas vil no pudo existir…



LA ETERNA AMANTE
Por: Manuel Jezrel Martínez Rivera


Hoy me hablaste de nuevo, me susurraste cual amante tierna al oído.

Sentí tu abrazo envolverme llena de deseos por poseerme.

Tus labios rozaron los míos con la promesa de un beso.

Perdido en tus brazos ya nada más importa, solo deseo sentirte a ti, mi compañera eterna.

Malagradecido, haces que piense de mi mismo, tantas veces e intentado despreciarte, pero tú siempre me esperas con los brazos abiertos, soledad, mi dulce soledad, te prendes de mi sabiendo que solo a ti puedo tenerte, te ríes de mis vanos intentos por dejarte, quiero maldecirte, quisiera destruirte, quisiera negar mi destino.

Me matas con tu abrazo, me extingues con tu beso, dulce amante maldita, pago el precio de tu amor con sueños y esperanzas, mi vida es tu moneda de cambio, candida y sensual me sonríes de nuevo, dices comprenderme, dices ser la única en amarme, me maldigo por creerte, me maldigo por aceptarte, no hay remedio para mi, hoy y por siempre tuyo.



Camino
Por: Manuel J. Martínez Rivera


La tarde llega y el mundo se tiñe de ocre, y poco a poco los colores empiezan a morir.

El gris llega al mundo mientras lo hace la noche, camino en silencio entre sombras y matices muertos, envuelto solo en la luz artificial del mundo moderno.

Camino sabiendo que las estrellas son incapaces de alcanzarme con su brillo, extinguidas, pérdidas e ignoradas entre las luces de la gran ciudad. Camino en silencio.

Camino sabiendo a donde voy, pero nunca sabiendo mi destino, perdido por siempre entre un mar de gente. Camino, camino vacío y en silencio.

Camino sintiendo algo en mi pecho, una lágrima ahogada en el mar de mis decepciones, camino en una noche fría de noviembre mientras el viento me habla de ti, me susurra un pensamiento y en el dibujo tú nombre.

Camino extrañándote mientras la lluvia me envuelve con su llanto, no intento correr, su nostalgia me envuelve y me conmueve, siempre lloviendo, camino solo y en silencio.

Camino mientras las hojas, cansadas y rendidas, caen escoltando mi paso mientras le dicen adiós al otoño, el invierno a llegado, pero en verdad nunca se ha ido, siempre entre hojas muertas, siempre en invierno caminando en silencio.


El PEREGRINO y LA MUERTE

por: Manuel Jesrrel Martinez Rivera
Otra noche en vela plagado de esta locura enferma. ¿Qué te a poseído, triste peregrino, que la luz ya no ilumina tu camino?

¡Calla, Calla, susurro de la nada! , ¿Tu que puedes saber lo que acongojan mis noches? El fin exiliado de un dulce y noble suspiro, que ahora no ve, más que el fin del camino, si el consuelo es tu propósito, sea sabido que cae en brazos rotos sobre un infinito vacio.

El infinito es mi consorte y el fin de los caminos mi orgulloso nombre, lo has gritado a la estela de la noche, triste peregrino, ¿Qué locura entonces, te a consumido? Patética criatura, ¿así sellas tu destino? Otra noche en vela, sumido en el retrato de aquello que te enferma.

Trastornado, desquiciado, perdido con pasión y un buen vino, sea ese mi camino, bajo el candor del fuego de las mil lagrimas y el llanto del joven fugitivo, sea el velo gris de la verdad, aquello que marque mi pesar, mas no de aquel lugar por donde e de volar. ¡Lárgate! ¡Lárgate y no vuelvas más!

Amor es entonces tu locura, triste peregrino, mente sin concilio, seas tú doblemente maldito, marchita ya tu duelo y acepta mi consuelo, cansado estoy ya de tu infinito aquejo, llamas mi nombre noche tras noche sin embargo siempre me dejas al borde, cual infame anfitrión me dejas tocando a tu puerta con tus lagrimas como mi respuesta.

Sean los años, meses y días mis testigos, algún día iré contigo, pero no en esta hora ni minuto del día viejo amigo, brinda con mis lagrimas y yo con el vino, recibamos la mañana y con ella tal vez la calma…


LA BESTIA
Autor: Manuel Jesrrel Martínez Rivera

Resuena el trueno a lo lejos, entre el fuego corre la bestia acorralada, golpea desde la nada, desde la nada ruge, desde la nada demanda, ¿Qué quieres bestia?, ¿Es ya el tiempo de la ofrenda?

Ruges y rasgas las entrañas queriendo escapar y volar con la estela de la mañana, queriendo amar a la estrella y surcar el firmamento con justicia y verdad, queriendo dejar de ser nada y en el vientre de esta tierra cultivar flores de luz y esperanza.


Ruges bestia, ante la sublime y fría imposición de un mundo que odias y desprecias, atada y maldita en grilletes de fría y pesada lógica, ahogada en el sofocante hedor de la rutina y la monotonía, ruges y desgarras estando el yo entre tu libertad y tu ansia.


Embates de nuevo lo exiges, sabes que es tuyo por derecho, cejas en tu intento el día de hoy esperando mañana ser libre, mañana ser el eco detrás del viento, el susurro del abeto y la esperanza de un hombre hueco.



EL MORIBUNDO

Autor: Manuel Jesrrel Matínez Rivera

El manto de los años tiende hoy su velo sobre el humor de aquello que alguna vez fueron sueños, tiempo de manto infinito, te ciernes hoy como enemigo en este mi exilio.


¿Dónde estabas amigo? Cuando cantaba en voces de tristeza.
¿Dónde estabas amor? Cuando soñaba en días claros sumido en la penumbra. ¿Dónde estabas dios? Cuando bailaba en pies descalzos sobre realidades y verdades.

No, no reclamo nada, de orgullo sacie mi delirio, con lágrimas y risas forje mi camino, y con cicatrices teñí mi destino, felicidades y penas tocaron a mi puerta y con gusto a todas les serví la cena, pero o sueños míos, pocos compartieron el vino conmigo.

Que días, cuando cantaba, soñaba y bailaba la alabanza del alba, cuando la música desbordaba en mis oídos la sonata de la esperanza y un mejor mañana y el corazón rugía con el aria del loco, perdido en su propio esbozo.

Tiempo maldito, tu abrazo se cierne en mi espalda cual cruz engarzada, tu manto frio se lleva mis dolores contigo, la luz se apaga mientras tiembla mi alma, se que hice mucho pero mi corazón me dice que no hice nada, pero sonrió tranquilo, la verdad, ya no importa nada.






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